Bankia es esa entidad que, como Caja de Ahorros que fue, nació para dar crédito a los empobrecidos, esas personas que no podían financiarse por sus propios medios por carecer de grandes propiedades u otros bienes. ¡¡Y qué gran ironía!! Desde hace ya meses somos estas mismas personas quienes llevamos sobre nuestras espaldas el peso del rescate de la pésima gestión y el gran expolio perpetrado por sus directivos y consejos de administración.
Los primeros fueron miles de pequeños ahorradores engañados para comprar acciones en la salida a bolsa de Bankia. Solo fue el comienzo, ahora todo apunta a que la entidad bancaria necesitará al menos 15.000 millones de euros para sanear su balance ante el deterioro de sus activos, una cantidad que se suma a los 4.465 millones que ya recibió en participaciones preferentes del Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Financiación ésta que sale de los recursos de todas: de la sanidad y la educación públicas, de la atención que no se dará a los /as dependientes y de un largo etcétera de recortes que ponen contra las cuerdas a innumerables personas.
En paralelo, Bankia no devuelve a la sociedad nada de lo que ahora se le está regalando. Bien al contrario, la mayor inmobiliaria del estado continúa especulando con un bien tan sensible y primordial como es la vivienda, ahora en el contexto de esta crisis que ella misma ha contribuido a crear.
Bankia expulsa a diario de sus casas a decenas personas que caen por la pendiente de la precariedad, encadenadas a trabajos basura (o aun peores, de semi-esclavitud) o viéndose expulsadas del mercado laboral para que finalmente se vean expulsadas brutalmente a la calle con sus cosas o sin ellas.
Personas a las que persigue reclamando deudas impagables e injustas (puesto que igualan o incluso exceden los préstamos que llevaban años devolviendo) y que ven su futuro destruido: si no alcanzaban a pagar la hipoteca ¿como podrán pagar además un alquiler? ¿tendrán que vivir como insolventes por el resto de su vida?
Mientras gran parte de la ciudadanía se debate entre estas y otras preguntas y lucha por sobrevivir día a día, Bankia retiene todas las viviendas vacías en su posesión ilegítima y continúa echando a familias a la calle.
Sin escrúpulos. Tapiando más pisos.
No vaya a ser, que la gente consiga casas baratas, o gratuitamente, y descienda el precio del inmueble en el mercado. Esto, sin duda, impediría la especulación futura y sería un desastre para quien pretende lucrarse a costa del derecho a techo. Sin embargo, el dinero del contribuyente, sin haberle preguntado jamás (porque votar no es hablar y esto es importante), será empleado no en una educación ni sanidad públicas de calidad para todas las personas, tampoco en proteger el derecho a una vivienda digna, sino en arreglar los techos de oro del chiringuito de la especulación para luego devolvérselo a los mismos ladrones que lo construyeron.
¡BASTA YA!!!!!!!
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