Pocas semanas después de la salida de prisión en libertad con cargos de Dani, Isma y Javi, después de 34 días encerrados por su participación en diferentes piquetes de la ciudad de Barcelona y tras la puesta en libertad con cargos y fianza de Laura Gómez, presa durante 23 días por participar en una ‘performance’ delante de la Bolsa, el pasado miércoles 30 de Junio son enviados a prisión preventiva Rubén y Andreu, jóvenes participantes en diferentes movimientos sociales del popular barrio barcelonés de Sants.
Lo que todos tenían en común es que eran jóvenes y militantes. De izquierda. ¿De qué se les acusa?De participar en una Huelga, no. Por supuesto, eso sería legal. ¿De ser militantes, de distintos movimientos estudiantiles y políticos? No, claro, eso sería persecución política. Los mossos han decidido arrestar, dos meses después, a estos dos compañeros por las acciones del día de la Huelga General del 29 de marzo contra la sede del BBVA y de Fomento, así como de “haber participado en un piquete matinal en la Estación de Sants”. También querían que se les imputara pertenencia a organización criminal. La jueza lo ha desestimado.
Esta es la estrategia del miedo. De la violencia bruta. Del intento de callar nuestras bocas a patadas y porrazos. De levantar muros para que no se oigan las palabras justas, que gritan y llaman a la solidaridad y a la construcción de una sociedad en la que realmente se nos respete a las personas y se nos ponga en el centro antes que a grandes intereses económicos y partidistas. Este es el intento de que la gente que luchamos dejemos de hacerlo porque podemos ir a la cárcel, de que abandonemos las calles porque la represión va a venir a castigarnos.





