A la tercera va la vencida

Esta mañana la Asamblea de Lavapiés ha emprendido una tercera acción para defender el Solar de Lavapiés. El objetivo era simple: arrancar al IVIMA un compromiso de reunión o de ampliación del plazo de desalojo por escrito.

Detrás quedaban 30 alegaciones presentadas al primer requerimiento, un intento de reunión por la vía pacífica y un encierro en la misma oficina del IVIMA el pasado jueves. Todas ellas acciones que se resolvieron con buenas palabras y buenas intenciones, sí, pero de las que nada quedaba por escrito. Lo que sí quedaba era una orden de desalojo forzoso, esta sí por escrito, que empezaba a contar a partir de mañana viernes 26 de julio. Teniendo en cuenta que este proceso va por la vía administrativa, el IVIMA es juez y parte del proceso, y que las condiciones del desalojo no quedaban claras de ninguna manera, al menos una reunión se merecía.

Por eso hoy a las 13.00 horas un grupo de unas 12 personas han entrado en el IVIMA con la determinación de no salir de ahí hasta haber conseguido algo concreto. Y por escrito. Desde fuera, otro grupo de unas 20 personas apoyaba la acción.

Desde el principio, el técnico con el que se ha hablado tenía buena disposición. Se ha presentado una propuesta de acuerdo con una fecha para el desalojo que él mismo ha llevado a las personas correspondientes. Pero después de mucho sube y baja de los despachos al vestíbulo, se resolvía que el responsable de firmar ese acuerdo no estaba. De palabra, se prometía llamar por la tarde para cerrar el asunto. Pero nada quedaba por escrito. Punto muerto. Las 12 personas seguían dentro hasta obtener algo más firme.

Esta situación se ha mantenido así hasta las 13.50, cuando han llegado los primeros policías nacionales. A las 14.00 se apagaban las luces de la oficina, cerrándola al público. Después, han llegado otros dos policías y otros dos y así, por goteo, hasta llegar a ser 8 agentes acompañados de dos agentes secretos, el responsable de seguridad ciudadana y el comisario al final de la acción.

Mientras, desde fuera, se denunciaba la situación del Solar. Un pedazo de suelo público en mitad del barrio de Lavapiés, en desuso desde hace años. Expropiado para construir vivienda social, sin construirla. Con una orden de desalojo forzoso a la Asamblea de Lavapiés, que lo ha habitado de forma abierta al barrio, dándole el uso público que la administración no le estaba dando.

Se denunciaba también la situación del IVIMA. Que no da salida a los pisos que tiene, a no ser que se vendan. Por ejemplo, un bloque de pisos situado a 20 metros del Solar en la c/Valencia que podría aliviar la situación de muchas familias y que sigue vacío. Denunciando que el IVIMA, lejos de cumplir con su función social, sigue desahuciando familias. Denunciando que el IVIMA pondrá a la venta 3.000 viviendas de protección oficial. Que el IVIMA está inmerso en un proceso de privatización, que con seguridad dejará en la calle a muchas personas trabajadoras. Denunciando, en definitiva, que la misión del IVIMA, lejos de ser social, es más bien especulativa. Y también, se ha aprovechado la ocasión para recordar que la otra empresa de vivienda social de Madrid, la EMVS, desahució ayer a Susana y a sus dos hijos en Villaverde, deteniendo a 12 personas y ejerciendo una violencia física y verbal escandalosa a las personas que acudieron a apoyar. (el vídeo de Jaime Alekos lo contará mejor)

Las 15.20 el comisario, recién llegado, amenaza con desalojar si las personas que están dentro no se van. Y ante su inmovilidad, se identifica a todas las personas que están dentro. Y después, a todas las personas que están fuera. A las de dentro por si acaso el IVIMA quiere denunciar que se ha incurrido en un delito de ocupación de espacio público. Y a las de fuera, para elaborar un informe interno y al amparo de la conocida como ‘Ley Corcuera’ 1/1992 (artículo 20). De palabra también se decía que ninguna persona resultaría sancionada.

Poco tiempo después, cerca de las 16.00, las personas que estaban dentro salían de la oficina para evitar ser detenidas. Se confiaba, qué remedio, en las palabras del Comisario que, a través del jefe de seguridad de edificio se había puesto en contacto con el responsable del departamento jurídico y prometía enviar un fax o llamar con la citación para una futura reunión.

Y así, las 30 personas que emprendían esta acción volvían para el barrio de Lavapiés queriendo creer en la promesa, pero sin creer. Finalmente, una hora después, se recibía un mensaje: ‘tenemos reunión el día 30’. Y alegría. Cualquiera diría que se había conseguido un trabajo fijo. Pero no. Sólo es una cita con el IVIMA.

Hoy la Asamblea de Lavapiés ha tenido suerte. Otros como la OFIAM (Oficina de Apoyo Mutuo de Manoteras) tienen que recurrir al cansinismo durante dos meses y medio antes de que el IVIMA se digne a conceder una reunión para negociar casos de desahucios.

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Archivado bajo Acciones, Solarpiés, Vivienda y Desahucios

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