La Asamblea de Lavapiés media en un caso de okupación chapucera. Camino a la autogestión

La tarde del viernes 30 de Noviembre una vecina del barrio se encuentra con que tres personas han entrado en su edificio, que se encontraba en obras desde hacía meses y no la dejan entrar. Después de varias horas de histeria, consigue acceder al edificio y descubre que la puerta de su vivienda, la única vivienda del edificio, ha sido tirada abajo. En lugar de poner el asunto en manos de la policía, esta vecina acude a la Asamblea Popular de Lavapiés el sábado 1 de Diciembre.

El día 30 de noviembre, nuestra vecina llega al portal de su casa alrededor de las 14.00 h. Debido a que las obras del edificio estaban paradas, nuestra vecina había advertido que había gente que está entrando ahí. Así que puso una cadena en la puerta para evitar que eso pasara.

El viernes, en cambio, la cadena que cerraba la puerta no era la que ella había puesto. Se asoma por los cristales y ve a un chico dentro y después a otros dos. Ella les pide que le dejen entrar, que no quiere llamar a la policía, les dice que ella vive ahí y ellos le piden el DNI. Ella se niega. Les dice cómo se llama y donde vive, que lo pueden comprobar mirando el buzón. Insiste en que la dejen entrar, que no quiere llamar a la policía pero no llegan a ningún acuerdo.

Nuestra vecina llama a su hijo porque ella estaba demasiado nerviosa. De hecho, por culpa de los nervios y de la impotencia, rompe un cristal de la puerta del portal. Cuando llega su hijo se repite la misma operación. Él les explica la situación, les dice que no son policías y que de hecho no quieren llamarles, que su madre es una persona trabajadora y que una de las viviendas es suya, que está en obras por una ITE y que les dejen entrar. Ellos le dicen que han visto la ‘nota simple’ y  que si no les enseña el DNI no le van a dejar entrar. Cosa que, finalmente, hace. Los ocupas les dicen que les dejen una hora para recoger y se van, pero nuestra vecina y su hijo insisten en entrar inmediatamente.

Los okupas le dicen que no pueden abrir la puerta porque no tienen la llave. Así que a través del cristal que se había roto, le pasan instrumentos para forzar la cerradura de la cadena, o para romperlo y poder entrar.

Después de que su hijo se ensañe con el candado durante otra media hora, llega una chica, a la que los okupas han llamado con el móvil, con un manojo de llaves e intenta abrir, pero la cerradura del candado ya está dañada y no lo consiguen. Así que el hijo sigue dando golpes al candado hasta que consigue romperlo. Para entonces son las 18.00 h. de la tarde.

Ya con la puerta abierta, los tres ocupas salen del portal con bolsas de deporte. Uno de ellos, con actitud más chulesca y ‘arrogante’ se va rápido y desde lejos grita a sus compañeros que se vayan ya. Los otros dos, más jóvenes, se quedan en la puerta un rato, llorando y pidiendo perdón. Repitiendo ‘perdone, señora, perdone, señora’. Nuestra vecina dice que sintió pena por ellos, que se les veía que eran buenos chicos y que les dio una palmadita y les dijo ‘anda iros’.

Cuando suben a la vivienda descubren que la puerta de la entrada ha sido arrancada de cuajo, algo que no tiene sentido, ya que todo el edificio estaba abierto de par en par, incluída la vivienda de en frente de nuestra vecina: un piso con cocina, baño, camas, etc. Esto es, un lugar donde poder estar.

También encuentran algunas cajas revueltas dentro de la vivienda, donde también han forzado la cerradura de una habitación donde ella guardaba sus cosas. También suben al ático, donde también tiene cajas con cosas, pero a priori no hay más pérdidas.

Nuestra vecina dice que podrá conseguir otra puerta para su vivienda y que no es eso lo que le preocupa, sino que las personas que le han hecho eso se den cuenta de que no está bien, y que ‘igual que son mayores para votar o para okupar, también lo son para responder de sus actos’. Así que, por ejemplo, se le ocurre que estas personas podrían saldar su deuda, colaborando en la reforma de Raíces, un centro social liberado recientemente, situado en la calle Mesón de Paredes.

Ante esta situación y la petición de ayuda por parte de nuestra vecina, la Asamblea de Lavapiés responde como puede. En la misma tarde del sábado varias personas acuden a la vivienda para ver lo que ha pasado y para acompañar a la afectada y ayudarla a relajarse. Ella está intranquila porque todas sus cosas están al alcance de cualquiera que entre en el edificio. Y, aunque es poco probable que vuelvan a entrar, varias personas de la asamblea acuden el domingo a la vivienda a ayudarla a trasladar sus cosas a la casa de enfrente, que si se puede cerrar con llave.

Además de esto, el Grupo de Vivienda de la Asamblea de Lavapiés, que fue informada de estos hechos quiere recordar que ya en el Bando publicado en junio de 2011 la asamblea apoyó la okupación y la gestión de edificios abandonados y en desuso, víctimas de la especulación financiera y del expolio bancario; apoyo que se asienta en la consideración de que la okupación es una herramienta política muy potente que enfrenta dos derechos, un derecho a la propiedad tenido y no ejercido, legal pero no legítimo, con un derecho a la posesión y a la vivienda digna para todas las personas, ilegal pero que consideramos absolutamente legítimo.

Como todo acto de empoderamiento y de desobediencia civil, la okupación debe estar unida a una responsabilidad con nuestros iguales, responsabilidad de nuestros actos propios y colectivos que ejercemos sin intermediarios, ya que como se ve en este caso, por error o por descuido se pueden provocar daños a personas que no tienen ninguna culpa, que si bien son indeseados, generan problemas y desfiguran el verdadero significado político y social de la okupación.

Por todo ello desde el Grupo de Vivienda de la Asamblea de Lavapiés queremos agradecer a esta vecina que se acercara a contar su problema a la Asamblea, donde están sus vecinas y vecinos, en lugar de acudir a la policía, y remarcamos la necesidad, sobretodo en estos tiempos, de una okupación política y concienciada como herramienta de lucha contra las políticas excluyentes de vivienda que siguen dejando a gente sin casa, y a casas sin gente.

 

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Filed under Vivienda y Desahucios

One Response to La Asamblea de Lavapiés media en un caso de okupación chapucera. Camino a la autogestión

  1. Awesome points. Healthy arguments. Carry on with the truly amazing work.

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